lunes, 31 de agosto de 2009

El poder de la semilla

El poder de la semilla

Juan 4: 35-36 dice: ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.

Proverbios también dice que quien no cosecha avergüenza al Padre. En Casa de Dios sembramos y recogemos fruto porque compartimos la Palabra de todas las formas que podemos: en discipulados, células, programas de televisión y a través del Internet. Los cosechadores honran al Señor quien a su vez les honra a ellos. En la semilla que recibes de Sus manos se encuentra el poder de la cosecha. Además, te da la tierra y condiciones climáticas favorables, pero sembrar y cosechar es tu trabajo. Todos debemos cumplir nuestra parte del pacto.

La Biblia también nos enseña que el cosechador, además del fruto, recibe salario. Dios es un padre generoso que no solo te provee para que siembres sino que también te recompensa por aprovechar la semilla. Es como si tuvieran un hijo que con mucho esfuerzo se gradúa de médico cosechando con su título lo que sembró con sus estudios, entonces, como recompensa por la honra que te da, le ayudas a instalar su clínica.

Fe más allá del entendimiento

Efesios 3:20 nos recuerda: Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.
Dios es poderoso y hace todas las cosas aunque nuestra mente tal vez no quiera aceptarlo. El Señor NO es un Dios de escases, de lo suficiente ni de la abundancia sino de la sobreabundancia y tú tienes el poder para que haga mucho más de lo que pides o entiendes.
Pedir es espiritual y el poder de la fe que llevas dentro te capacita para recibir. Dios es misterio y revelación. Hay muchas cosas que no comprendemos pero aceptamos; el poder de la unción y la ley de la siembra y cosecha son ejemplo de ellas. Intentar comprenderlo te limita porque Él quiere darte más de lo que entiendes y deseas.
El Señor me da unción y la comparto aunque no la comprendo. No pretendo que mi cerebro abarque al Creador de los cielos y la tierra que es capaz de resucitar a los muertos. Sería demasiada prepotencia y arrogancia intentarlo. De la misma forma como recibimos sin comprender, debemos dar, demostrando ser cristianos maduros que siembran generosamente aunque no entiendan todo sobre sembrar.

En Eclesiastés 11: 4-5 leemos: El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará. Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
Quien se concentra en comprender y no cosecha, muere de hambre porque no da fruto. Nuestro razonamiento es muy limitado, son más las cosas que ignoramos que las que conocemos. El milagro de la vida en el vientre materno y la creación del universo son misterios insondables que nos revelan la grandeza de Dios. Él hace todo, no sabemos cómo, pero lo hace, así que no te preocupes por las críticas de personas que no entienden nuestra fe, porque lo que nos diferencia de ellos es que obedecemos aún sin comprender. Caminar con los ojos puestos en el Señor no es ignorancia sino evidencia de que tenemos un razonamiento superior. Si nos afanamos por entender, terminaremos llenos de conocimiento pero sin revelación.

Siembra para cosechar

Eclesiastés 11:6 continúa: Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.

En la Biblia al Día dice: “persevera en la siembra porque no sabes cuál semilla germinará, quizá germinen todas.”

La ley más poderosa sobre la tierra es la de siembra y cosecha porque de ella depende nuestra subsistencia. Ofrendar es una siembra poderosa y más aún si el objetivo es construir el templo donde se adorará al Señor. Aunque no te des cuenta, tú siembras para construir otros templos a los deportes y al consumo, por ejemplo.

Cada vez que visitas un centro comercial o un estadio y gastas tu dinero, estás aportando para la construcción de otros lugares similares. Los judíos antes de salir de la esclavitud construyeron pirámides para los egipcios y aún no habían edificado para el Señor.

Pero tú ya fuiste liberado por la sangre de Cristo así que debes honrar a Dios por cuanto te ha dado.

Los sembradores trabajamos en todo tiempo. Muchos reciben bendición cuando ponen en práctica la Palabra que siembro en ellos.

Hay semilla que se pierde en espina y abrojos pero mucha cae en tierra fértil que produce fruto, eso me alegra porque significa que estoy cumpliendo con el trabajo que Dios me asignó. Como buen sembrador me preparo, busco revelación, oro, intercedo y camino en santidad para tener algo que darles, no algo que pedirles. El apóstol

Pablo decía en 1ra. de Corintios 9:11: “Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?”. Él se preguntaba porqué tanto escándalo por las ofrendas si hacerlo era practicar la ley de la siembra y cosecha. Debes ofrendar con las misma unción, preparación, ilusión, alegría y consagración que recibes Palabra y fruto. Si te gusta recibir bendición de parte de tus pastores ten por seguro que también a ellos les gustaría ver cómo ofrendas generosamente a Dios.

Motivando la generosidad

2da. de Corintios 9: 5 recuerda: Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra.
Aprendamos a ofrendar así como aprendemos a pedir. La generosidad se prepara y motiva. A los matrimonios les gustan las noches románticas pero los esposos saben que una esposa dispuesta necesita preparación cariñosa y atenta. A la fuerza ni la comida es buena. Pablo decía: “He enviado hermanos para que preparen su generosidad”. En la iglesia motivamos con Palabra antes de la ofrenda, no hacemos nada que no esté sustentado en la Biblia. Los apóstoles podían exigir pero era mejor motivar. Dios ama al dador alegre.
2da.de Corintios 9: 6 continúa: Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.
Otra versión dice: “El que siembra constantemente, constantemente cosechará. Los que más cosechan son los que más siembran”. Pablo era como un padre amoroso que preparaba a los cristianos para ofrendar porque sabía que de ella dependía su cosecha. Los bendecía motivando su generosidad para que su cosecha no fuera escasa.
2da. de Corintios 9: 7 amplía: Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Alguien me enseñó que la billetera y el corazón están conectados. Nada sale de una sin afectar al otro porque allí donde está tu tesoro está tu corazón. Cuando recibes Palabra que demanda generosidad es tu corazón y no tu billetera el que se acongoja. Pablo decía que debemos motivar la capacidad de ofrendar porque no daremos nada que el corazón no esté dispuesto a entregar.

La generosidad es un desafío

2da. de Corintios 9: 8-11 culmina: Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

El verso 10 en la Biblia al Día dice: “porque Dios, quien da las semillas al agricultor y las hace crecer para que el agricultor coseche y coma, les proporcionará semillas en abundancia y buenas cosechas para que cada vez puedan dar mayores ofrendas”.

El bienestar económico de los hijos de Dios depende de lo que ofrenden.

Así como creemos que por Su llaga fuimos salvos, debemos creer que la ofrenda es la razón por la que prosperamos. El Señor multiplica la semilla de aquel que cosecha para compartir. Pídele bendición que motive tu ofrenda, recuerda que recibes en la medida que das. Yo no tengo problema para pedir que siembren porque les doy el ejemplo en generosidad y comparto todo lo que el Señor me ha dado. Siembra y da lo mejor, confía en que Dios suplirá lo que te falte. El desafío es tener la fe para dar tanto como tengas. Nuestro Padre siempre cumple

Sus promesas, incluso en los tiempos difíciles. Agradécele la madurez que te da para recibir y compartir con la misma intensidad. Algo grande vendrá a tu vida y permites que Su espíritu de generosidad habite en ti.

domingo, 14 de septiembre de 2008

EMPIECE A HABLAR PALABRAS DE FÉ


by Kenneth Copeland

¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. – Mateo 12:34
Estimado(a) Amigo(a);

Así como las palabras sin fe no tienen ningún efecto, la fe sin palabras tampoco. Ambas son necesarias para activar la ley de la fe. Hay muchos creyentes que ignoran ese principio; están hablando siempre palabras de duda y de incredulidad. Luego, un día se les ocurre levantarse y decir algunas palabras de fe, y con ellas esperan mover montes; pero para su sorpresa, los montes no se mueven.
¿Por qué no se mueven? Pues, como dice Mateo 12:34-35, las palabras que vienen del corazón son las que producen resultados. La persona que dice algunas palabras de fe de vez en cuando, no las está diciendo de la abundancia de su corazón, por eso no son eficaces.
¿Quiere eso decir que usted no debería hablar palabras de fe hasta que no esté seguro de que tiene la fe para respaldarlas?
¡No! Hablar palabras de fe es un buen ejercicio espiritual. Por ejemplo, en lo que concierne a la salud, si quiere recibir sanidad por la fe, someta su mente y su boca a la Palabra de Dios. En vez de hablar de lo mal que se siente, repita lo que dice Isaías 53:5: "Mas [Jesucristo] herido fue por [mis] rebeliones, molido por [mis] pecados; el castigo de [mi] paz fue sobre él, y por su llaga [fui yo curado]".
Al meditar más en esas palabras y repetirlas, la verdad en ellas contenida empezará a penetrar y a arraigarse en su corazón. Con el tiempo usted estará hablando de la abundancia de su corazón. Y cuando eso suceda, las circunstancias en que usted esté no importarán, porque sabrá que tendrá lo que ha estado pidiendo, y ni el diablo mismo podrá persuadirlo de lo contrario. Usted habrá pasado de la esperanza a la fe, entonces empezará a ver los montes moverse.

Lectura Biblica: Mateo 12:33-37

BUSQUE EL CONOCIMIENTO


By Kenneth Copeland

Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesucristo.– 2 Pedro 1:2

Estimado(a) Amigo (a);

Si buscara la palabra del griego que se traduce "conocimiento" en ese versículo, verá que su significado trasciende el conocimiento mental o sensorial de algo. Significa tener un conocimiento exacto de algo: el conocimiento que ha sido revelado directamente a su corazón por el Espíritu de Dios. Yo lo llamo revelación del conocimiento.
La falta de ese conocimiento ha causado más fracasos en la fe que cualquier otra cosa. Eso se debe a que la mayoría de los cristianos creen en la Palabra con la mente, pero no meditan lo suficiente en ella como para que les "ilumine" sus corazones. Si lo hicieran, la Palabra revolucionaría sus vidas, y no habría nada en el cielo ni en la tierra que pudiera separarlos de ella.
Conozco a una viuda que una tarde recibió esa clase de revelación. Ella había estado meditando en los versículos que dicen que la que es viuda debe confiar en Dios Todopoderoso como proveedor y líder del hogar. Antes de eso, ella había estado lamentándose un poco de su situación, pero cuando recibió la revelación de que Dios era la cabeza del hogar, comenzó a hablarle como lo haría con su esposo:
"Señor, la tubería de esta casa no sirve. ¿Podrías arreglarla, por favor?"
A partir de ese momento, dejó de tener problemas con la tubería.
Si usted necesita algo de Dios, propóngase ahora mismo que hará lo que hizo la viuda. Decida que va a meditar en la Palabra hasta que reciba esa clase de revelación. Téngala constantemente en su mente hasta que reciba la revelación de que Jesús es su sanador, su libertador, su asesor financiero o cualquier otra cosa que necesite que Él sea. No se conforme con un conocimiento mental y superficial de Dios, sino busque una revelación mayor de Él, y la gracia de Dios le será multiplicada.


Lectura Biblica: Salmo 1

LA PERESEVERANCIA DA RESULTADOS


By Kenneth Copeland

Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. – Lucas 11:8

Estimado (a) Amigo (a);

Si en 1 Timoteo 2:4 dice que la voluntad de Dios es que todos los hombres sean salvos, entonces ¿por qué no vemos a las multitudes perdidas nacer de nuevo todos los días? ¿Ha pensado usted en eso?
Yo sí, y al inquirir del Señor sobre este asunto me he dado cuenta de que en la mayoría de los casos se debe a que los que ya somos salvos no somos constantes cuando se trata de orar por los que no son salvos. En vez de perseverar en oración ante el Padre, intercediendo por ellos para que reciban el pan de la salvación, como lo hizo el hombre por su amigo en Lucas 11:8, nos damos por vencidos porque no vemos resultados inmediatos. No hemos llegado a entender que la perseverancia es la clave del éxito en la intercesión.
¿Por qué? Ciertamente no es porque tengamos que convencer a Dios de que cambie de opinión. Él nunca cambia, y ya ha tomado una decisión: que todos los hombres sean salvos. La razón por la cual tenemos que perseverar en la intercesión es para poner presión en las fuerzas demoníacas que tratan de impedir que la voluntad de Dios se cumpla. Esas fuerzas deben ser anuladas mediante la oración para así poder derribar las fortalezas y quitar las vendas espirituales de los ojos de la gente por la cual estamos orando.
Dios no hará nada en contra de la voluntad de las personas, pero sí intervendrá en respuesta a la intercesión que hagamos para darse a conocer a ellos. En respuesta a nuestras constantes oraciones Dios les mostrará la necesidad que tienen de Él, entonces, le buscarán, y el renacimiento espiritual se hará una realidad.
Si usted está cruzado de brazos esperando que Dios salve a la tía María o al tío Jaime o a su mejor amigo, deje de esperar con los brazos cruzados y empiece a interceder por ellos. Persevere en la oración. Haga la oración de Efesios 1:16-23 por ellos y no se dé por vencido hasta que estén salvos en el reino de Dios. Jesús entregó su vida para que ellos puedan ser salvos. La pregunta es, ¿lo hará usted?

LECTURA BIBLICA: Lucas 11:1-10