domingo, 14 de septiembre de 2008

EMPIECE A HABLAR PALABRAS DE FÉ


by Kenneth Copeland

¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. – Mateo 12:34
Estimado(a) Amigo(a);

Así como las palabras sin fe no tienen ningún efecto, la fe sin palabras tampoco. Ambas son necesarias para activar la ley de la fe. Hay muchos creyentes que ignoran ese principio; están hablando siempre palabras de duda y de incredulidad. Luego, un día se les ocurre levantarse y decir algunas palabras de fe, y con ellas esperan mover montes; pero para su sorpresa, los montes no se mueven.
¿Por qué no se mueven? Pues, como dice Mateo 12:34-35, las palabras que vienen del corazón son las que producen resultados. La persona que dice algunas palabras de fe de vez en cuando, no las está diciendo de la abundancia de su corazón, por eso no son eficaces.
¿Quiere eso decir que usted no debería hablar palabras de fe hasta que no esté seguro de que tiene la fe para respaldarlas?
¡No! Hablar palabras de fe es un buen ejercicio espiritual. Por ejemplo, en lo que concierne a la salud, si quiere recibir sanidad por la fe, someta su mente y su boca a la Palabra de Dios. En vez de hablar de lo mal que se siente, repita lo que dice Isaías 53:5: "Mas [Jesucristo] herido fue por [mis] rebeliones, molido por [mis] pecados; el castigo de [mi] paz fue sobre él, y por su llaga [fui yo curado]".
Al meditar más en esas palabras y repetirlas, la verdad en ellas contenida empezará a penetrar y a arraigarse en su corazón. Con el tiempo usted estará hablando de la abundancia de su corazón. Y cuando eso suceda, las circunstancias en que usted esté no importarán, porque sabrá que tendrá lo que ha estado pidiendo, y ni el diablo mismo podrá persuadirlo de lo contrario. Usted habrá pasado de la esperanza a la fe, entonces empezará a ver los montes moverse.

Lectura Biblica: Mateo 12:33-37

BUSQUE EL CONOCIMIENTO


By Kenneth Copeland

Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesucristo.– 2 Pedro 1:2

Estimado(a) Amigo (a);

Si buscara la palabra del griego que se traduce "conocimiento" en ese versículo, verá que su significado trasciende el conocimiento mental o sensorial de algo. Significa tener un conocimiento exacto de algo: el conocimiento que ha sido revelado directamente a su corazón por el Espíritu de Dios. Yo lo llamo revelación del conocimiento.
La falta de ese conocimiento ha causado más fracasos en la fe que cualquier otra cosa. Eso se debe a que la mayoría de los cristianos creen en la Palabra con la mente, pero no meditan lo suficiente en ella como para que les "ilumine" sus corazones. Si lo hicieran, la Palabra revolucionaría sus vidas, y no habría nada en el cielo ni en la tierra que pudiera separarlos de ella.
Conozco a una viuda que una tarde recibió esa clase de revelación. Ella había estado meditando en los versículos que dicen que la que es viuda debe confiar en Dios Todopoderoso como proveedor y líder del hogar. Antes de eso, ella había estado lamentándose un poco de su situación, pero cuando recibió la revelación de que Dios era la cabeza del hogar, comenzó a hablarle como lo haría con su esposo:
"Señor, la tubería de esta casa no sirve. ¿Podrías arreglarla, por favor?"
A partir de ese momento, dejó de tener problemas con la tubería.
Si usted necesita algo de Dios, propóngase ahora mismo que hará lo que hizo la viuda. Decida que va a meditar en la Palabra hasta que reciba esa clase de revelación. Téngala constantemente en su mente hasta que reciba la revelación de que Jesús es su sanador, su libertador, su asesor financiero o cualquier otra cosa que necesite que Él sea. No se conforme con un conocimiento mental y superficial de Dios, sino busque una revelación mayor de Él, y la gracia de Dios le será multiplicada.


Lectura Biblica: Salmo 1

LA PERESEVERANCIA DA RESULTADOS


By Kenneth Copeland

Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. – Lucas 11:8

Estimado (a) Amigo (a);

Si en 1 Timoteo 2:4 dice que la voluntad de Dios es que todos los hombres sean salvos, entonces ¿por qué no vemos a las multitudes perdidas nacer de nuevo todos los días? ¿Ha pensado usted en eso?
Yo sí, y al inquirir del Señor sobre este asunto me he dado cuenta de que en la mayoría de los casos se debe a que los que ya somos salvos no somos constantes cuando se trata de orar por los que no son salvos. En vez de perseverar en oración ante el Padre, intercediendo por ellos para que reciban el pan de la salvación, como lo hizo el hombre por su amigo en Lucas 11:8, nos damos por vencidos porque no vemos resultados inmediatos. No hemos llegado a entender que la perseverancia es la clave del éxito en la intercesión.
¿Por qué? Ciertamente no es porque tengamos que convencer a Dios de que cambie de opinión. Él nunca cambia, y ya ha tomado una decisión: que todos los hombres sean salvos. La razón por la cual tenemos que perseverar en la intercesión es para poner presión en las fuerzas demoníacas que tratan de impedir que la voluntad de Dios se cumpla. Esas fuerzas deben ser anuladas mediante la oración para así poder derribar las fortalezas y quitar las vendas espirituales de los ojos de la gente por la cual estamos orando.
Dios no hará nada en contra de la voluntad de las personas, pero sí intervendrá en respuesta a la intercesión que hagamos para darse a conocer a ellos. En respuesta a nuestras constantes oraciones Dios les mostrará la necesidad que tienen de Él, entonces, le buscarán, y el renacimiento espiritual se hará una realidad.
Si usted está cruzado de brazos esperando que Dios salve a la tía María o al tío Jaime o a su mejor amigo, deje de esperar con los brazos cruzados y empiece a interceder por ellos. Persevere en la oración. Haga la oración de Efesios 1:16-23 por ellos y no se dé por vencido hasta que estén salvos en el reino de Dios. Jesús entregó su vida para que ellos puedan ser salvos. La pregunta es, ¿lo hará usted?

LECTURA BIBLICA: Lucas 11:1-10